Qué día loco el de ayer.
Enojada por una pelotudez (que se me pasó a los dos minutos), estoy en el laburo y de pronto pum, ganas de mear incontenibles, 6 de la tarde y me tengo que quedar hasta las 10, yo así no puedo trabajar. Después de gestiones varias me mandan a la ART y sí, en efecto, tenés cistitis, andate a tu casa y dormí. En realidad no sé, creo que fueron nervios mezclados con sugestión porque Ella Laraña mencionó este tipo de infecciones el día anterior. De cualquier manera, salgo de la ART y después de un par de sms que fueron y vinieron me encuentro con mi nuevo amigo Rafa. Qué alegría seguir encontrando gente con la que uno coincide tan bien y se siente tan cómodo. La mejor con Rafa,
tequierocomoamigoymiamoreselmar, obvio y mutuo. Pero un genio. Con decir que cuando miramos el reloj eran las 9 y a los dos minutos le suena el celular y le dicen "Tu show de las 11.30 empezó hace cinco minutos, dónde estás?" Y no, no andaban mal los relojes. Andaba mal el tiempo, que voló. Por supuesto salió corriendo a su función y yo a tomarme
algo que me deje en casa.
Espero el 5. No viene. Todavía contrariadita porque el día anterior habia esperado el 15 durante 120 minutos (y juro que no exagero, cuando se cumplieron dos horas reloj me subí a un taxi) me muevo a la parada del 86. Llega uno, me asomo y el chofer me dice "Por autopista". No me sirve. Viene otro. Me subo, hay un asiento libre en la primera fila pero no me siento porque hay mucha gente atrás mío y se complica. Me voy para el fondo.
Miro. Y quién está ahí sentado, al fondo? El Pendejo Muy de Mierda, de quien no hablé en este blog sino muy lateralmente.
El Pendejo Muy de Mierda es un pibe que, pobre, creo que es mitómano. Primero me mintió con el nombre, después con la edad, después con el hecho de que no tenía novia. Tres veces te engañé, como Paquita la del Barrio. Y con mil cosas más me debe haber mentido, pero con una sola me basta. Lo peor que me podés hacer es mentirme. En fin, lo tengo ahí, frente a frente en el 86. El PMdM me mira con espanto y sorpresa. Yo lo miro con cara de "Aaah, no te la puedo cre-er". Pero, como a turro, turra y media, me le quedo paradita al lado. Suena el celular, es mi ma. No dejo de escudriñar cada tanto al PMdM con una cara de orto para el mármol y en una en que nuestras miradas coinciden le hago que no con la cabeza, muy lento, mirándolo a los ojos. Fue una silenciosa y altiva mandada a la mierda. Atiendo el teléfono diciendo
Hola, amor! Bien, llegando a casita, si querés nos vemos mañana. Mi vieja no entendía una mierda, la cara del PMdM mutaba a camaronesca y yo me reía de janeiro para mis adentros. Me bajé, le expliqué a mi mamá, nos reímos, llegué a casa sintiéndome la prueba viviente de que
La venganza es un plato que se sirve mejor frío. Mah que
La venganza nunca es buena, mata el alma y la envenena, Chavo, no entendés nada.
Hoy apareció el PMdM en el messenger, online después de casi dos meses. Casualidades, ¿no?
Yo también online, pero sin emitir palabra. Y sin ganas de emitir palabra, lo cual es mucho mejor, sintiendo que al final
tenía que esperar el 15 durante dos horas el jueves para poder subirme a ese 86 y no a otro colectivo, y disfrutar de ese placer el viernes.